
Trató tanto tiempo de subir a aquel árbol.
Miró toda su vida tratando de examinarlo.
Pasaba días enteros, buscando cajas para llegar a la cima. Trepaba y caía, miraba y comenzaba a pensar.
Pasó inviernos, veranos, días enteros. El viento soplaba como tratando de sacarlo de ese lugar, para que no siga insistiendo. Él quería conocer lo que había allá arriba., escuchó un rumor.
Ayer, mientras tomaba el té, sentado a la derecha de mi madre, enfrente del café, ocurrió algo extraño, el hombre ese, que perdía su tiempo mirando la punta del árbol, pensando y soñando con lo que halla habita, se distrajo, algo le llamo la atención, un ruido, un sollozo que yo también oí. Giró su cabeza a su izquierda, mirando la espalda de una joven que lloraba.
-¿por que estas triste?- preguntó el hombre
La mujer volteó delicadamente, sus ojos estaban hinchados de tanto llorar. Luego de un silencio largo, ella exclamó
-pasas toda tu vida mirando la punta del árbol, tratando de llegar allá arriba, pensando que hay algo esperando por ti, como si hubiera un regalo.
-y lo hay, escuché en la radio, que el que pueda algún día subir a este árbol, justo este árbol, tendrá vida eterna.
-¡mentira!- grito desesperadamente-no creas todo lo que oyes idiota, piensas que allá arriba hay un premio, pero no te has percatado que yo te esperaba. Te he amado toda mi vida, y cuando te vi aquí parado, quise ver si podía llamar tu atención, pero no. Alo mejor es cierto, allá arriba hay vida eterna, pero que sacas, si la mujer que te ama mañana morirá. Perdiste tu vida, tu tiempo, tu cuerpo, tu amor, solo por saber si era verdad lo que decían- suspiró- dicen tantas cosas...por que nunca subiste?
-por que temía
-y si tenias miedo, ¿porqué no lo dejaste?
-por que tenia miedo, por...-ella interrumpe
-¡¡cobarde!! por tu puta cobardía perdiste tu vida y yo la mía esperando que te aburrieras. Yo te amaba, yo te amaba -la mujer bajó su cabeza y caminó lentamente, el hombre no se movió nada. Luego de un rato miró sus manos, estaban arrugadas, frías y secas. Sus ojos soltaron lágrimas de desesperación, ya el tiempo lo perdió y no se puede volver atrás.
Ahora, aunque tenga ganas de arrancar, miro antes de correr, percatándome de no dejar sentimientos botados para que después no quiera retroceder.