Cuentan que hace mucho, mucho tiempo, en el reino subterráneo, donde no existe la mentira ni el dolor, vivía una princesa que soñaba con el mundo de los humanos, soñaba con el cielo azul, la brisa suave, y el brillante sol.
Un día, burlando toda vigilancia, la princesa escapó.
Una ves en el exterior la luz del sol la cegó, y borro de su memoria cualquier indicio del pasado. La princesa olvidó quien era, de donde venia. Su cuerpo sufrió frío, enfermedad y dolor, y al correr de los años, murió.
Sin embargo su padre el rey, sabía que el alma de la princesa regresaría, quizás en otro cuerpo, en otro tiempo, y en otro lugar, y él la esperaría hasta su último aliento, asta que el mundo dejara de girar.


